28 de octubre de 2014

Había una vez una yo que participaba de retiros de yoga,
leía cuatro libros por semana, escuchaba todos los últimos
cd's de sus music prefe prefe y de nuevos también.
Había otra vez esa misma yo que tenía todo ordenado,
que en la biblioteca reinaban sus libros, que en su alacena
moraban varias botellas de diversos vinos, aperitivos, y demás.
Aquella yo compartía noches interminables con amigas,
charlas a deshoras, peliculas y series por doquier.
Habia risas, roscas mentales -varias-, palabras que atravesaban,
situaciones que sobrepasaban, esperas, llamados, noches y amaneceres.



















Hay una vez esta yo nueva, casi recién nacida que se encuentra haciendo malabares
con el tiempo, con las ganas, con las risas y llantos.
Con las amigas, el novio, el trabajo, los deseos, los hechos y deshechos.
Esta misma que se sorprende cuando un día advierte que la peque arma oraciones
y ya casi no habla con palabras sueltas ni dedos señalando.

Escuché muchisimas veces que pasa rápido la primera infancia de
los hijos y siempre creí que era bastante relativo todo.

PERO NO







Vuela.
Crees que es eterno, que nunca más vas a poder
leer un libro, ni mirar una peli, ni nada.
No saben  hacer otra cosa que tomar teta y dormir.
Hasta que un día (y muy de a poco, y muy rápido)
te dicen (me dice)  "Mami mira esto"
y te das vuelta - me doy vuelta- para mirar y ves y veo
como te (de)muestra que salta, baila y corre.
Y quedas (y quedo) perpleja frente a tamaña situación.

Creció, crece, sigue siempre creciendo.
Y no para, y recién empieza.
Y una tarde me cuenta que en el jardín hizo tal cosa,
con tal seño y tal otra. Mientras le contesto naturalmente
no dejo de sorprenderme de que ella, la bella,
le chinita más hermosa esté creciendo tanto tanto y yo con ella.

Las amistades nuevas ya empiezan a no ser tan nuevas, ya van años,
y así todo pasa, todo crece, todo evoluciona.

En unos meses Jana cumple dos.
Y para hablar de esos dos en mí no puedo dejar de reconocer
que fueron y son los años que más crecí, que más me conocí, que
más aprendí, que más llore, reí, ame, abracé.
Llenos de despertares, mimos, dudas, intrigas, palabras, susurros.
Donde no solo me afianzaron como mujer sino dos años
de fortalecer relaciones -de todo tipo-
y de dejar ir otras tantas que ya habían caducado.

Y seguirá todo así, o eso dicen esos a los que no creía tanto
cuando había una vez otra chica 

Dos años de tus ojos azules, junto con sus ojos verdes y los mios.


ilustración by Seel
*la que hace malabres para willing CyA
*las flechitas para Buenos Aires de Mujer




















18 comentarios:

  1. "Hay una vez esta yo nueva" es un comienzo de frase maravilloso, como maravilloso es el camino de ser madre. Lo mejor que me da la maternidad, creo, es haber recuperado la capacidad de sorpresa, de aprendizaje constante y de adaptación. Mis hijas ya son grandes al lado de tu Jana (la mas chica cumple 8 en un mes) y sin embargo me sigo sorprendiendo al conocerlas y conocerme. Lo mejor es que ahora ya tengo tiempo para música, libros y aperitivos, aunque a veces añoro el tiempo en que ellas lo ocupaban todo!
    <3
    F.

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    1. ay ay ay posta posta se añora cuando lo ocupan todo?
      ayyy flor... (felicidades por este finde tan especial!!!!!!!! ♥♥♥)

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    2. Posta que se añora! Ya vas a ver...
      Y gracias por las felicidad deseada. Es inmensa y eterna (al menos por ahora, je).
      Nos seguimos leyendo.

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    3. jejej
      siii nos seguimos!!!
      beso

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  2. uhh qué lindo y qué real todo esto que escribiste. Me encantó. Te mando un beso grande. Sigan creciendo

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  3. Bonito post.
    Hacen que el tiempo se te escape de tan mágico que lo pueden hacer.
    Te acabo de descubrir. Nos leemos.
    Saludos!

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    1. gracias! dale! ya me voy al tuyo! besote

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  4. Ay, es tan así! ese "mirá mami". Por ahora no reapareció el tiempo, quizás porque no hay jardín...
    Veremos pronto.
    Besos

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    1. jejeje veremos... vamos viendo tons jeje beos!

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  5. Llego a este blog en una noche tranquila en que mi marido se fue al campo y Santi ( de 2 años y 10 meses) duerme... Empatía total con tu texto, lágrimas de complicidad y alegría de sentir esto tan fuerte que a veces duele pero siempre nos agranda el alma. besos desde Paraná :D

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  6. Vuelvo a este post una noche tranquila (gracias Melina por traerme) que marido duerme tranquilo mientras extraño a mis peques que hoy se fueron, casualmente, a Paraná. A disfrutar ellas de unos días con los abuelos mientras nosotros las extrañamos indeciblemente. Pero para distraernos un poco nos fuimos a un recital y a comer solos x ahí. No es mal negocio, para nada.

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