14 de julio de 2014

Masterchefissssss


Algo me picó y no paro de cocinar. 
Guisos, sopas, budines, tortas, panes, entre otras tantas cosas. 
Cuando la felicidad pasaba por salir, o por estar todo el día viendo una serie 
había momentos en que me animaba a pensar 
si mi vida iba a pegar un giro tan radical en algún momento. 
Finalmente el giro lo generé tan consiente, tan deseosa, que acá estoy. 
Exactamente en otro lugar completamente. 
Entonces un sábado donde puedo hacerle 
dos tortas de cumpleaños a una amiga muy querida, 
y probar un increíble cheesecake sin lácteos
y volver a hacer por quichicienta vez la grosiiiiisiima torta de coco para él 
(que desde que la probó la amo y siempre tiene que haber en casa), 
sumado a un guisazo de lentejas, y caldos, y todoo 
con ella dando vueltas, jugando, probando, cocinando a mi par, 
definitivamente es un sábado feliz. 
Aunque duelan los brazos de tanto cargarla 
porque anda ñañosa con su última muela, 
aunque el cuello cueste por las contorsiones que hacemos a la noche 
por más que la cama sea más grande que lo normal, queda chica. 
A pesar que las dudas invadan y uno crea que se hunde en ellas. 
Días así, momentos como este, me hacen sonreír.

*cliqueando en cada torta direcciona al blog con la receta de cada genialidad. siempre usé harina integral superfina, aceite de girasol orgánico Campo Claro y azúcar mascabo


ilustración by Seelvana

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