30 de junio de 2014

Siempre me encantó la noche. 
Por el contrario nunca me gustó el momento 
entre que el sol se va y la luna queda sola.
De chica lloraba, de grande, a veces hoy
me duele la cabeza.
Pero la noche -cuando está bien entrada- 
siempre fue (y es)  prefe prefe.
Aunque esté muy cansada siento energía extra
que me deja hacer o deshacer muchas cosas.
Después de varios  meses de ya no saber más nada
volví a disfrutar de esos (entre otros) momentos.
Sea sola, con él, con ellos, o con ella.
Sea como sea. Volví a la noche.
Esté donde esté. 
A sentir esa seguridad,
esa calma, ese "todo va a estar bien".
 
 
 
ilustración by Seel
www.seelvana.blogspot.com.ar


3 comentarios:

  1. uuuuuuy yo de niña era bien noctámbula, ahora apenas llego a pasar las 23 horas con algo de consciencia :)

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