4 de noviembre de 2013

La nada misma


Volvíamos los tres del pedíatra. La idea era que me dejaban
a mí en el trabajo y él llevaba a casa a ella.
Hicimos todo más rápido de lo previsto, entonces sugerí que
sigamos los tres así no caía tan temprano. 
El auto se frenó. Sé que llegué a darle un beso a Jani.
Me bajaron o me bajé (ya no lo sé) y su voz-la de él- quedó retumbando.
"Camina, tomá un café, o algo. Disfruta del tiempo libre", y así sin más 
me dejaron ahí, en una nebulosa de palabras.
¿Tiempo libre? ¿Me estás jodiendo? 
Es que hace tanto que hago todo en los huecos
de los huecos que ya no sé que hacer con él, 
de hecho pensé que ya no existía.
 Yo que fui princesa,reina y todopoderosa del tiempo libre, 
que amaba cerrar las cortinas
los fines de semana lindos y llenos de sol y declararlos lluviosos
para encerrarme a ver series o películas o leer todo el día.
Que nada me daba menos culpa que no hacer nada. 
Yo, me declaraba nula después de nueve meses de embarazo 
y de otros nueve meses de nacida Jana. 
No sabía qué hacer. Y ahí, en esa esquina, con las palabras
de él retumbando empecé a caminar, casi por supervivencia. 
Miré vidrieras, entré a preguntar precios -que cosas lindas
hay para bebés por favor!- y advertí que estaba intentando salvarme, 
esconderme y llenar el tiempo muerto que tanto me asustaba. 
Así que respiré hondo y me metí a caminar por calles lejos de negocios, 
lugares por los que pasé mil veces allá a lo lejos. 
Y me descubrí sorprendiéndome con árboles, con casas, con
la nada misma. No volví a pensar en qué no sabía qué hacer, ni cómo.
Se me presentó un lugarcito escondido para tomar y comer algo, entré.
Los dueños acababan de ser papás (cuec). 
Me atendieron como si fuese una amiga o conocida 
-poca bola y a un ritmo eterno- pero como yo no tenía
nada que hacer deje que hagan a su ritmo e hice al mío.
Atiné a sacar el celu para llamar una amiga y lo guardé. 
"Otra trampa", pensé. 
Debía estar atenta. 
Tomé la novela que estaba leyendo pero resultó imposible
concentrarme. No me pregunten cómo pero al rato estaba tirada en un sillón
hojeando las pilas de revistas que había, mirando el techo 
y pensando en nada,cual León Gieco.
Y entonces vi el reloj, pagué y me fui. 
Así fue mi primer reencuentro con mi descanso, 
con mi tiempo libre.
 
 
 
ilustración by Seel
www.seelvana.blogspot.com.ar
 

2 comentarios:

  1. Adorado e impagable tiempo libre, a veces siento se extinguió y nunca volverá, y otras me da un respiro para seguir andando.
    Genio tu marido, y genia vos que lo invertiste y muy bien!!
    Besos para vos y tu bomboncita!!!!!

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